Por qué no consigo ahorrar dinero
Empiezas el mes con intención de ahorrar, durante unos días lo llevas bien y pareces recuperar la sensación de control... pero te relajas. Cuándo llega final de mes y abres la app del banco, te llevas una sorpresa: el dinero se ha ido.
¿Cómo ha podido pasar? Has sido cauto, no has hecho compras grandes, y aun así, otro mes que no has podido ahorrar. Y es cuándo te prometes: «el siguiente tengo que organizarme mejor«.
Esta situación puede llevarte a pensar: «soy malo con el dinero», pero no es así. Sabes bien lo que quieres conseguir, pero te falta saber cómo hacerlo. Y entender esto es el punto crítico para la mayoría.
No es falta de fuerza de voluntad, es falta de claridad en tus finanzas. En este artículo descubrirás porque no consigues ahorrar y qué solución tiene.
El único problema no es cuánto ganas
Depender de un salario puede ser frustrante. Trabajas 40 horas a la semana para llegar a fin de mes y descubrir que todo el esfuerzo que has hecho se ha evaporado. Y en ese momento te enfadas por no haberlo «hecho bien«.
Sin embargo, antes de que te culpes a ti mismo, debes saber algo: hay cosas más allá del salario que te impiden ahorrar.
Tenemos la imagen que ahorrar es guardar mucho dinero al mes, y si no podemos hacerlo, parece que estamos fracasando. Pero eso no es así. Guardar dinero en pequeñas cantidades también es ahorrar. De hecho, es la opción más válida para la mayoría.
La verdadera pregunta no es «cuánto ganas«, es «a parte de lo ganas, qué otras cosas te impiden ahorrar«.
El verdadero problema: no tienes un sistema
La parte más difícil de ahorrar, sin lugar a dudas, es la incómoda sensación de ahogo y presión. Sabes que «tiene que sobrar algo de dinero«, pero ves como la cuenta corriente baja día a día. Y en ese momento, te restringes gastar.
Si buscas en Google sobre ahorro, la mayoría de páginas hablan de teoría, pero ninguna te cuenta como librarte de la sensación de estar en una jaula. Sin embargo, la realidad del ahorro no es esa.
Lo que te impide ahorrar es la sensación de descontrol. Sentir que no eres capaz de conseguir lo que quieres te ahoga y te presiona cada vez que lo intentas.
Tener el control es saber en cada momento lo que puedes gastar, no sentir que estás fallando. Y eso lo consigues gracias a un sistema de ahorro.
Los 5 bloqueos que te impiden ahorrar
El problema principal al ahorrar es el descontrol, sin embargo no es el único. La mayoría de estos problemas se solucionan al usar un método de ahorro, pero también es importante que los conozcas.
No voy a hablarte de aumentar ingresos o invertir, te voy a hablar de 5 causas reales que también te impiden ahorrar:
No sabes en qué se te va el dinero cada mes
No tienes la sensación de gastar demasiado, no haces compras grandes ni te das lujos constantes, pero siempre que llega fin de mes, el dinero es más bajo de lo que esperabas.
Lo que realmente está pasando no es que gastes mucho. El problema real es que gastas sin referencia. No sabes el dinero que tienes, el que gastas y en qué lo gastas.
Aunque no te lo parezca, el cerebro solo percibe el descontrol si hay referencia. Sin un sistema tu mente cree que puede gastar todo lo que quiere.
Por esta razón intentas compensarlo a final de mes y es cuándo aparece la frustración.
Si ni siquiera tienes claro en qué se te va el dinero cada mes, es imposible que puedas ahorrar de manera constante
Intentas ahorrar a final de mes
A principio de mes recibes la nómina y desde ese momento el dinero empieza a salir de tu cuenta: hay que comprar comida, pagar suministros, poner gasolina, comprar ropa… Y luego, si a final de mes sobra algo, ahorras.
A esto se le llama ahorro residual y no funciona porque, como hemos visto en el punto anterior, el gasto no tiene límite, si no se lo pones. Por eso «ahorrar lo que quede a final de mes» es tan difícil: porque nunca sobra.
Esto pasa porque el cerebro prioriza el bienestar inmediato. Si la cantidad a ahorrar no está separada, el cerebro interpreta que todo el dinero está disponible para gastar. Hay que enseñarle que no es así.
Al llegar el fin de mes no hay margen disponible para ahorrar y aparece la frustración e impotencia ante esta situación
Una posible solución es determinar el ahorro antes de empezar el mes, no después.
No tienes un sistema para organizar tu dinero
Quieres ahorrar y quieres hacerlo bien, pero no tienes reglas ni límites fijos. La organización depende de «ir mirando sobre la marcha«.
Sin una estructura fija, no hay un criterio estándar de cuándo y cómo gastar. Eso hace que cada decisión que tomas con el dinero sea improvisada, y por tanto, menos eficiente.
Tomar muchas decisiones sin criterio fijo provoca fatiga decisional, que al final te hace elegir lo que es más fácil, en lugar de lo que es mejor.
Esto provoca que algunos días gastas de manera equilibrada y con lógica, pero en otros el caos se apodera de tus cuentas y se come los beneficios obtenidos. Como un perro persiguiéndose la cola.
Organizar mejor no es gastar poco, es tomar menores decisiones improvisadas durante el mes.
Confías solo en tu fuerza de voluntad
Te dices a ti mismo «este mes tendré disciplina». Te convences que llegado el fin de mes podrás ahorrar más dinero que otras veces. Sin embargo, después de pocos días te dejas llevar y se acaba repitiendo la misma historia.
Esto pasa porque la fuerza de voluntad es limitada. Si intentas reprimir el impulso de gastar, podrás hacerlo un tiempo, pero tarde o temprano acabarás fallando. Habrás vaciado el depósito de fuerza de voluntad.
Cuándo estás cansado, agobiado o estresado, el cerebro busca la recompensa rápida e inmediata. Eso hace que mantener la fuerza de voluntad indefinidamente se vuelva una tarea imposible.
Esto provoca que al fallar una vez, la sensación de control que habías tenido hasta ese momento se rompe y consideras que has fracasado. La consecuencia: acabas abandonando.
Lo bueno de tener un sistema claro es que no dependen de la fuerza de voluntad. Por lo que funcionan incluso cuando estás desmotivado.
Empiezas motivado pero abandonas
Los primeros días te sientes con ganas y que nada te puede parar. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo vas perdiendo motivación hasta que la situación se vuelve insostenible y abandonas.
Lo que está pasando es que la motivación te impulsa, pero el hábito aún no está construido. Por lo que gastas las reservas de energía antes de que tu cerebro se adapte al ahorro.
Al no ver resultados inmediatos, nuestro cerebro interpreta que lo que hacemos es inútil. Por lo que considera que la mejor decisión es dejar de gastar tiempo y esfuerzo.
Esta situación provoca que vuelvas al punto de partida desmotivado y sin ganas de seguir intentándolo.
La clave es disponer de un mecanismo que te permita ver el progreso en todo momento.
Lo que cambia cuándo entiendes esto
Una vez eres consciente de que el problema que te impide ahorrar no eres tú, sino una serie de bloqueos que puedes solucionar, se abre ante ti un mundo de posibilidades.
No es que no sirvas para ahorrar, simplemente nadie te ha contado como hacerlo. Por eso el primer paso es saber cómo empezar.